martes, 22 de febrero de 2011

El sentido de la obra / The sense of the art

I think it should be very well done since it is exhibitionism added to a complex of faculties, so I started wanting more compromise with what I was doing. I found more interesting the most difficult things.
I began to carefully express my personal objects in drawings and paintings and later my family, my dearest persons. Then, I started to consider that my work was authentic because I had learned my own technique. It was a serious work which was appreciated by D. Carlos Olmos, director of The Heller Gallery in Madrid and with whom I worked since 1982.

The Heller, which was working with the best painters of the moment, was specialized in figurative avant-garde. Carlos organized the most amazing and wonderful exhibitions in his gallery, collective or individual, with timeless pieces of art. He also participated in the most important art fairs in the world.

Focusing on the human figure aspect, I painted many during my studies and I also made several portraits, but I’d never really chosen the figure that I wanted to paint. I tried to learn from Albrecht Dürer, Leonardo da Vinci, Rogier van der Weyden, Rembrandt, Gustav Klimt, Salvador Dalí, Velázquez, Rubens, Giotto, Botticelli, among others. Thanks to my frequent visits to the Prado Museum, I developed a deep admiration for Rogier van der Weyden, Albrecht Dürer and the Flemish art collection displayed in this museum. Carlos challenged me to experiment with my technique and the human figure. By then, I felt secure enough with myself, so I accepted the challenge… that way emerged some of my best works.

The oil painting techniques were perfect for my painting as they allow me to create transparent films, also called glazes, one on top of the other and in a way only tempera allows you to. Oil is a complete material and it’s very easy to use. That’s why most of my work is oil on canvas or oil on wood panels, although sometimes I have also used mixed media, egg tempera, watercolors, encaustic, acrylic…
My reference book about techniques and art materials by Max Doerner helped me a lot, as well as his scientific works. I learnt to assemble a canvas frame, to stretch a canvas, about pigments, supports, canvas, techniques and primers, binding substances, varnishes… In short, the painting’s kitchen.

The museums and my book offered me wonders to study but, above all, they showed me the magnitude of my ignorance and how much I had to learn in order to create worthy paintings. Always with all my love.

The birth of my daughter was my best piece of art.

I knew it was important to take advantage of my life and that I had to learn to paint observing and appreciating what could be within my possibilities: learn from the little things, from the effort, from the admiration of the wise work of the Greats and from knowing where were limits and where were no barriers. In a nutshell, I had to learn to express my selected wishes in a visual support.

Humbly and accepting one's ignorance, one must study to get closer to wisdom.

I did it, starting from scratch and analyzing everything.

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Pienso que el realismo más perfeccionista debe de estar muy bien ejecutado, ya que es un exhibicionismo añadido a un conjunto de facultades.

Asi que, empecé a querer más compromiso con lo que hacía.
Lo más interesante de hacer era lo más dificil.

Empecé a plasmar con toda la delicadeza que podía, en dibujos y pinturas, objetos míos cercanos. Más tarde, figuras de mi familia, -mi madre, mi madre y el mar donde se crió, mi padre, mi hermano, la abuela y tía abuela que conocí, mi hermana, mi hermano y yo, una prima-hermana...,es decir, parte de mis personas más queridas-.

Entonces, comenzaba a considerar que mi obra era auténtica ya que había aprendido mi técnica y era un trabajo serio.

Así lo apreció D. Carlos Olmos, director de la galaría Heller en Madrid con el que trabajé varios años desde 1982.
La galeria Heller estaba especializada en el tipo de obra de vanguardia figurativa. Pasando por su local los mejores pintores del momento.
Su galeria exhibía exposiciones espectaculares y bellísimas, con obras atemporales, colectivas o individuales.
También participaba en las más importantes ferias de arte internacionales.

En lo referente a la figura humana del natural, pinté muchísimas a lo largo de mis estudios de Bellas Artes y también al hacer algún retrato, pero nunca había elegido la figura que realmente quería pintar.
Intenté aprender de Albrecht Dürer, Leonardo da Vinci, Roger van der Weyden, Rembrandt, Gustav Klimt, Salvador Dalí, Velázquez, Rubens, Botticelli, Giotto, entre otros.
Las visitas continuadas al Museo del Prado me producían siempre unos sentimientos muy fuertes de admiración y asombro, los que me producían Albrecht Dürer, Rogier van der Weyden y toda la pintura flamenca que contiene dicho museo.
Fueron mis mejores lecciones de pintura.

El director de la galeria me retó a experimentar con mi técnica y la figura humana. Yo, entonces, ya estaba segura de mí misma. Fué un reto que acepté y surgieron así algunas de mis mejores obras.

La técnica del óleo se adaptaba perfectamente para la temática de mis cuadros permitiéndome crear películas transparentes una encima de otra, llamadas también veladuras, de una forma que sólo los temples me permitían. El óleo es un material completo y muy manejable.
Por eso, la gran mayoria de mi obra es óleo sobre lino o sobre tabla, aunque también haya realizado obras con técnicas mixtas, temple, acuarela, encáustica, acrílico,etc...

Me ayudó muchísimo mi libro de consulta de técnicas y materiales de pintura del pintor e investigador Max Doerner, sus trabajos científicos y los de sus colaboradores y amigos.
Aprendí de pigmentos, soportes, lienzos, montaje de telas sobre bastidores, materiales de todo tipo, técnicas e imprimaciones, aglutinantes, barnices..En definitiva, la cocina de la pintura.

Todos los museos y mis libros me ofrecieron maravillas que estudiar y sobre todo me hicieron ver la magnitud de mi ignorancia y lo mucho que debía aprender para que mis cuadros fueran dignos.

Siempre con todo mi amor.

El nacimiento de mi hija fué mi mejor obra.

Sabía que era importantísimo aprovechar la vida. Debía de aprender a pintar, observando y apreciando lo que podía estar a mi alcance. De las pequeñas cosas, del esfuerzo, de la admiración por el trabajo sabio de los grandes, de saber donde hay límites y donde no hay barreras. En definitiva, saber plasmar en un soporte visual mis deseos seleccionados.

Con humildad, aceptando la ignorancia, hay que utilizar el estudio para acercarse a la sabiduría.

Yo lo hice, partiendo de cero y analizando.
















1 comentario:

  1. Cuántos recuerdos me trae esa pintura...me escantaria saber donde se halla ahora.

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