sábado, 3 de septiembre de 2011

Conservación Restauración

Sabiendo que una buena conservación puede hacer que una restauración sea innecesaria, y si el paso del tiempo la hiciera inevitable, ésta bajo mi punto de vista ha de ser lo menos invasiba posible.
Hoy, en algunos casos, se quiere que una restauración dé como resultado tener un cuadro nuevo y que luzca con efecto para atraer al mayor número de miradas, con un sentido comercial actual, aunque éste se haya pintado hace cuatrocientos años.
Si un cuadro antiguo parece recién pintado, nos está alejando del paso del tiempo que lo ha hecho envejecer resultando anormalmente limpio e iluminado. Consecuencias de ese acto son la desaparición de veladuras, rastros de sutiles pinceladas y quizás la intencionalidad final del pintor.
Un restaurador no es un creativo. Los restauradores no tienen que lucirse utilizando para ello el cuadro que pintó otra persona. La obra ha de seguir viviendo y quizás sufrir más intervenciones por distintas e inevitables circunstancias.

Los museos no deben de ser escaparates con exceso de iluminación, estropeando entre otras cosas los tonos de los pigmentos. No deben de comportarse como tiendas. No son mercancias a la venta los cuadros. Los cuadros son parte de las personas que los pintaron y éstas en un museo han de estar protegidas del comercio.
Un museo debe de estar por encima de las personas que se molestan en ir a verlo, debe de velar por su contenido y no por los visitantes - paguen o nó-.